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Bullitt (1968)

Clásico de clásicos en las escenas de persecución, las claves de su éxito se encuentran en la presencia de Steve McQueen, dos de los mejores muscle cars -un Ford Mustang GT 390 y un Dodge Charger- y la utilización de las calles de San Francisco como escenario privilegiado con sus clásicas bajadas. El cocktail se vuelve explosivo durante los más de 9 minutos que dura la persecución con grandes derrapes, mucho caucho quemado y el sonido de los gruesos V8 norteamericanos como banda de sonido. Cómo datos curiosos, hay que prestar atención a la cantidad de veces que aparece el mismo VW Escarabajo y el hecho de llevar las ventanillas bajas del Mustang para que McQueen pudiera salir en cámara. Lo más increíble es que esta persecución no estaba en el libro ni en el guión original.